martes, 23 de mayo de 2017

Silencio

Era una noche tranquila, caminaba despacio, acompañado de un suave viento que acariciaba las copas de los arboles. 
Las hojas bailaban como millones de mariposas batiendo sus alas en la alta y densa oscuridad.


Llegué a un banco antiguo de madera, iluminado por un haz de luz artificial, el viento dejó de sonar, y allí lo encontré...

Silencio, ¿Por qué no te haces valer un poco?
Eres el "pringao" de la clase...

Por primera vez le escuché

Sé que estoy, aunque a veces no lo creo.

El sonido de las balas acuchilló mi voz,
agrietó la esperanza,
la razón,
y dejó mudo mi ser.

Soy tu principio y tu final.
el rostro hambriento de un niño
el golpe de una caída muy profunda,
el aroma de una despedida.

También soy el descanso de una melodía
la luz de una sonrisa,
el amanecer de un nuevo día.

La verdad...
Sé que vivo, aunque a veces no lo creo.

Desde que no me escucho no me hablo,
desde que no me hablo no me oigo,
desde que no me oigo...
Sé que existo,
sólo que a veces no lo creo.

...Silencio…

Siempre estoy, 
aunque creas que me he ido,
aunque a veces no lo creas,
aunque jamás me hayas oído.


David


2 comentarios:

  1. Maravilloso poema, me encantó, me trasmitió muchos sentimientos y eso es maravilloso
    Gracias por compartirlo
    Besitos ^^

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    Respuestas
    1. Me alegro mucho de que te guste Naya :)
      Besos ;)

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